Joven, fresca, transparente, despliega su personalidad con
aplomo, con principios y convicciones donde Dios es la fuente. Eligió para su camino el
canto; de los cantares el nuestro, y en sus letras... mensajes. En 1992 fue escuchada por
Julio Maharbiz, quien después de una participación en el programa
"Argentinísima" en ATC, la invita a participar del Festival de Cosquín (tenía
entonces 22 años). Participando con un grupo de amigos en una fiesta a beneficio, tomó
contacto con la discográfica que le permitiría grabar, en 1993, su primer CD. "De
quien es esta voz". De allí en más, lenta pero segura, empieza a definirse en su
actividad con más seriedad y compromiso profesional. Luego, en 1996 editaría "Los
yuyos de mi tierra". En el mismo año, canta como invitada en París en las
recepciones que se realizaron con motivo de la celebración de la "Fiesta Nacional
Argentina". En 1997 más afianzada en la profesión, pone su toque personal en su
tercer CD: "Lapachos en Primavera". En 1999 participa en el homenaje a
Zitarrosa, editado en el CD; "Canto de nadie", junto al grupo Sanampay, Julio
Lacarra y Pompeyo Audivert. El 18 de Diciembre de 1999 se suma a la "Cantata
Navideña", de Alejandro Mayol, en el marco de la celebración de la Navidad del
Milenio, junto a Teresa Parodi, Abel Pintos, Julia Zenco, Pedro Aznar, el Grupo Vocal Opus
4 y Chango Farías Gómez, con una concurrencia de 400.000 personas. El espectáculo
contó con la dirección artística de Lito Vitale y la participación en los relatos de
Luis Landriscina y Mamer-to Menapace. En la actualidad, prepara muy concienzudamente su
cuarto CD. Paralelamente, participa en eventos, en los que también interpreta temas de
León Gieco, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Voz de ángel y de guerrero. De ángel
por profunda, por cristalina, por su dulzura cargada de matices que ahondan y calan hasta
el alma. De guerrero por la solidez, la consistencia, la fuerza, la potencia del timbre
utilizado con inteligencia para lograr escuchemos las letras desde el corazón. Con lengua
argentina, canta dolores de hombres nuestros, actualiza el sentir de los rincones patrios
donde el argentino vive las consecuencias de los desaciertos de aquellos a los que se les
ha encomendado el timón del barco que es apenas bote, canoa o balsa para tantos. Con
ritmos casi olvidados, rescata imágenes, paisajes, nos habla del hombre, de su tierra, su
familia y su Dios. ...Un placer... Una perla... Un honor.
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